Ladies in White

Raúl Castro intensifica la ‘diplomacia de rehenes’
SOREN TRIFF | Boston | 4 de Marzo de 2017 – 09:17 CET.

La ejecución extrajudicial del activista Hamell Santiago Maz Hernández
es la señal escandalosa y brutal de que Raúl Castro activa la
“diplomacia de rehenes” que pone la vida de un sector de la población en
la mesa de negociación para que Occidente se olvide de la liberación de
Cuba. Maz Hernández murió mientras se encontraba bajo custodia penal en
la cárcel Combinado de Este, en La Habana, en medio de detenciones y
encarcelamientos arbitrarios de activistas por todo el país solo un mes
después de entrar en vigor el Acuerdo Político y de Cooperación con la
Unión Europea (UE).

Hay varias razones para que Castro vea la captura, encarcelamiento y
expulsión de individuos como la opción “diplomática” más lógica.
Primero, Castro lo ha hecho muchas veces y sigue un patrón de conducta
que funciona bien. Castro detiene a unos activistas, los encierra con o
sin juicio y envía un mensaje a sus interlocutores internacionales con
sus “demandas” o como respuesta a las exigencias de apertura
democrática. Cuando desea subir la parada mata a un activista. Por
ejemplo, en 2002 el expresidente Jimmy Carter dio un discurso en La
Habana en el que elogió el Proyecto Varela mientras la UE invitaba a
Fidel Castro a integrarse al grupo de África, Caribe y Pacífico. En
respuesta Castro acorraló, enjuició y encarceló a 75 activistas, y
fusiló a tres jóvenes en 2003.

Segundo, como la comunidad internacional critica la pena de muerte, Raúl
Castro sencillamente ha incrementado las ejecuciones extrajudiciales
como herramienta “diplomática”. Una de las más brutales fue la ejecución
de Orlando Zapata Tamayo mientras se encontraba en prisión bajo una
huelga de hambre en 2010. La respuesta a los reclamos internacionales
fue “regalarle” a España los mismos prisioneros políticos mantenidos
como rehenes en 2003. Bajo Raúl Castro se extendieron las muertes a
líderes de la oposición con el asesinato de Laura Pollán en 2011 y de
Oswaldo Payá al año siguiente.

Castro realiza un exitoso intercambio de un estadounidense por cinco
espías cubanos presos en EEUU. En 2009 Castro arbitrariamente capturó,
despojó, enjuició y encarceló al excontratista estadounidense Alan
Gross. El excontratista declaró que supo que era un rehén de Castro
desde principios de 2010. Gross le dijo a la periodista Karen Caballero:
“Sentí que quería intercambiarme [por los espías]”. Y agregó: “En ese
momento me dije: ‘Bien, mi detención arbitraria es como un secuestro. Me
secuestran para obtener un rescate’. Y Los Cinco [espías] fueron el
rescate”.

En 2013 Raúl Castro anunció que se retiraría en cinco años y desde
entonces ha recibido el apoyo de la comunidad internacional, incluido
EEUU, la neutralidad de un importante sector del exilio y parte de una
simbólica sociedad civil. Cuba es un Estado cliente de la UE y firmó en
diciembre de 2016 un favorable acuerdo con su patrón que entró en efecto
hace un mes. Sin embargo, mientras lo finalizaba, Castro preparaba un
nuevo “portafolio” de víctimas de violaciones de los derechos humanos y
presos políticos. Castro arreció los ataques contra las Damas de Blanco,
encarceló a mujeres con hijos menores, estigmatizó a trabajadores
privados y redobló su persecución.

La ejecución de Maz Hernández sería una señal de que el líder eleva la
parada, con exorbitantes exigencias imprevistas, para que sus
interlocutores internacionales acepten resignados el statu quo, el abuso
de poder y los presos políticos como rehenes, en vez liberar a los cubanos.

Todos desean cambios democráticos “desde arriba”. Todos esperan que
Castro deje el poder el año que viene en manos de alguien en el que se
pueda confiar. Pero los asaltos contra sectores de la sociedad indican
que Castro no piensa irse y que sus herederos no son mejores que él.

Estas acciones recientes le dan la razón a Gross. Cuando le preguntaron
qué piensa de Cuba, dijo: “Es un sistema fascista, muy corrompido… Si
uno examina la Convención de Naciones Unidas sobre el Genocidio, hay
ciertos criterios para distinguir el genocidio. Muy cercano a esos
criterios [están] los que Naciones Unidas llama crímenes lesa humanidad.
Y al retardar el desarrollo de la población como este Gobierno cubano
hace, ellos son culpables de crímenes lesa humanidad”.

Los países “acompañantes” de Castro tienen que dejar claro que no puede
usar la violencia contra sectores de la población con los que entra en
conflicto, ya sea económico, social o político. Eso es un crimen de lesa
humanidad. Castro tiene que crear zonas seguras para que la población
resuelva sus conflictos pacíficamente dentro de las fronteras, y con los
recursos del país.

Source: Raúl Castro intensifica la ‘diplomacia de rehenes’ | Diario de
Cuba – www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1488582706_29396.html

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