Ladies in White

¿Para cuándo una ley cubana contra la violencia doméstica?
ADRIANA ZAMORA | La Habana | 7 Mar 2016 – 8:09 am.

Los chinos lo hicieron primero. A partir de este martes entró en vigor
la ley que considera la violencia doméstica un delito, ya no más un
asunto privado o familiar.

Ante los reclamos de las feministas chinas, se incluyó en la ley tanto
la violencia física como la psicológica, y se toman en cuenta también
las uniones consensuales, no solo los matrimonios legales.

Es cierto que falta todavía incluir las parejas del mismo sexo, pero ya
se tiene un punto de partida sobre el que trabajar, para ampliar y
enriquecer la legalidad que combate este problema social.

Y en Cuba, ¿para cuándo?

La Constitución cubana, en su artículo 41 establece la igualdad de todos
los ciudadanos. En el 42 y el 44 prohíbe cualquier tipo de
discriminación y estipula que todos los ciudadanos tienen iguales derechos.

Sin embargo, el Código Penal no contiene ninguna referencia específica
sobre la violencia doméstica. Existe la idea general entre las
autoridades cubanas de que en el país no se necesita una ley para esto,
que en Cuba la violencia doméstica no es un problema.

“La Constitución establece una cosa, pero no se puede hacer cumplir sin
un cuerpo legal específico”, opina Leandro, médico. “Necesitamos leyes
contra la discriminación tipificadas, para incluir todos los tipos de
discriminación que tenemos en Cuba, que son varios”.

En el año 2013, la Convención para la Eliminación de la Discriminación
contra la Mujer (CEDAW), de Naciones Unidas, llamaba la atención a las
autoridades cubanas sobre esta falta de legislación en los casos de
violencia contra la mujer, la ausencia de centros de acogida para
mujeres víctimas de violencia, la falta de protección para las afectadas
y de castigo para los perpetradores.

Del informe presentado por la parte cubana ese año, a la CEDAW le
preocupó que no existiera en la legalidad de la Isla una definición de
la discriminación y exhortó a la delegación a adoptarla e incluirla en
la Constitución y en la legislación nacional pertinente.

Un problema privado

Para la abogada Laritza Diversent, del Centro de Información Legal
Cubalex, las leyes cubanas, en lugar de penar los casos de violencia
contra la mujer, los fomentan.

“Para empezar, Cuba no ha reconocido la violencia de género como algo
que atenta contra la igualdad y los Derechos Humanos”, explica. “Siguen
considerándolo un problema privado”.

“Cuando una mujer denuncia violencia doméstica, lo común es que la
policía considere que es la palabra de uno contra la del otro y
desestime el caso. No es raro que se le imponga una multa a los dos por
escándalo público, aunque la mujer sea la agredida”.

No existe en nuestro país orden de restricción o alejamiento. “Las
mujeres que denuncian violencia se mantienen en peligro, pues nada
impide que el perpetrador se vuelva a acercar a ellas para vengarse por
la denuncia”, dice Diversent.

En muchos casos, la venganza de los ofensores ha llegado hasta el
asesinato de la víctima. “Suelen ser casos muy crueles”, asegura. “Las
armas más usadas son los cuchillos y las chavetas. En las zonas rurales
es a golpe de mocha o machete”.

La estadística que comprende estos casos de venganza por denuncia está
clasificada por el Tribunal Supremo. Nadie conoce la cifra exacta de
incidencia.

En general, no hay estadísticas disponibles, como si el fenómeno no
fuera importante, nadie se ocupa de llevarlas y mucho menos analizarlas.
No existen cifras de la violencia, los feminicidios ni de los crímenes
pasionales.

La escasez de vivienda es un factor que influye en el crecimiento de los
casos de violencia doméstica. “Las mujeres aguantan los abusos hasta por
años porque no tienen a dónde ir”, señala Diversent.

“La ley las desampara, porque establece que los hijos sean inscritos en
la dirección de la madre, no donde realmente viven. Esto exime al padre
de la responsabilidad de darles un techo y propicia que la mujer y sus
hijos puedan ser víctimas de desalojo en el futuro”, agrega.

Algunas de estas mujeres, quienes sufren abusos durante años, llegan a
matar a sus maridos, pues no encuentran otra salida para su problema.
Como no se reconoce legalmente la violencia doméstica, cuando una mujer
mata a su marido no puede alegar defensa propia; este supuesto no se
reconoce y no sirve como atenuante en el juicio. La mayoría de los casos
son tratados como asesinatos premeditados y penados con largos años de
reclusión.

Sin embargo, los hombres que matan a sus mujeres en un rapto de celos,
son muchas veces considerados dentro del crimen pasional, no
premeditado, y con una condena mucho menor.

“Aquí los hombres pueden llegar a matar solo por rumores de infidelidad
de su pareja”, dice Diversent. “Es tanto el machismo que llega un punto
en que no importa si la infidelidad es real, lo que les importa es lo
que crea la gente”.

Otra ley que preocupa a la CEDAW es la que permite que las niñas de 14
años se puedan casar, previa autorización de los padres. Los varones,
sin embargo, deben tener al menos 16. Para estos casos, la CEDAW exige
que la autorización provenga de un Tribunal competente.

Para Laritza Diversent, las niñas entre 16 y 18 años son las más
desfavorecidas por la ley. “Son legalmente menores de edad, pero para
exigirles responsabilidad penal son tratadas como adultas”, refiere.

La violencia de los ‘protectores’

Los encargados de hacer valer los derechos y proteger a las mujeres
maltratadas son muchas veces maltratadores ellos mismos.

Niurka, escuchó decir a un vecino suyo, teniente coronel del MININT,
“cualquier día de estos le voy a pegar un tiro a esa tipa”, refiriéndose
a otra vecina, madre soltera de dos hijos, por el simple hecho de que
ella no quería pertenecer a los CDR.

Leyda, una joven médico militar opina: “Los policías y los militares son
los primeros violentos. El último trabajo que tuve fue en una unidad
militar en la que el jefe me exigió favores sexuales a cambio de
‘hacerme la vida más fácil’. Como me negué, me acosó y me hizo la vida
imposible hasta que tuve que irme. Ya me habían dicho que lo mismo hizo
con las doctoras anteriores y con otras subordinadas”.

Esta opinión coincide con los datos que maneja Cubalex. “En muchos de
nuestros casos la violencia es ejercida por esposos o exesposos
militares. La cifra es alta”, confirma Laritza Diversent. “Además de los
pocos escrúpulos, son hombres que portan armas y las pueden usar en
cualquier momento”.

Para Diversent, hay un alto grado de violencia contra la mujer entre los
militares, que son los que tienen el poder en el país. “¿Qué se puede
esperar de instituciones que no tienen reparos en golpear salvajemente y
en público a mujeres como las Damas de Blanco?”

Está muy claro que falta voluntad política del Estado para llegar a la
penalización, no solo de la violencia doméstica, sino de cualquier forma
de violencia contra la mujer.

Frente a CEDAW, en 2013, se declaró que la reforma del Código de Familia
se había pospuesto y que la FMC “estaba estudiando” la posibilidad de
una ley al respecto.

Desde ese año hasta la fecha, nada ha cambiado en el panorama. El
“estudio” de la FMC puede resultar interminable, pues esta pretendida
ONG no responde a las mujeres, sino al Estado cubano. Cada vez que se
les presenta un caso de violencia doméstica se declaran incompetentes y
lo remiten a la Policía.

Si a las chinas les costó más de diez años su ley, puede que a las
cubanas les cueste el triple conseguir una similar.

Source: ¿Para cuándo una ley cubana contra la violencia doméstica? |
Diario de Cuba – www.diariodecuba.com/cuba/1457104869_20688.html

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