Ladies in White

Rodiles y Calzón en “pas de deux”
Cuando la falta de protagonistas políticos se suple con actores de las
artes escénicas que nos hacen pasar el rato
Arnaldo M. Fernández, Broward | 19/01/2016 12:39 pm

Una dictadura casi sexagenaria supone al menos que la gran mayoría de
eso que llaman pueblo entre en complicidad vergonzosa. La longevidad se
alarga con la desvergonzada rivalidad que arman la gran mayoría de esos
que llaman líderes opositores.
Tras no sé cuántas marchas domingueras sin sumar a nadie más que a los
conocidos de siempre, el alarde de Todos Marchamos cumple con su
destino, de fácil pronóstico desde que se anunció el pimpante Foro por
los Derechos y Libertades: ser incapaz de “movilizar a ciudadanos
bastantes“ para presionar al Gobierno. Tiene entonces que imprimir más
espectacularidad al espectáculo.

Entrée
Antonio Rodiles entró bien a la escena opositora con la estrategia
racional de gestión por otra Cuba sobre la base de la ratificación de
los pactos internacionales de derechos humanos. Andaba en eso cuando
apareció Frank Calzón y Rodiles se afincó entonces en el pilar plattista
de derecha. Se afilió al bando de mantener el embargo a ultranza, voló
como hermano al rescate de la facción solerista de las Damas de Blanco
—tras el desvergonzado acto de repudio a Alejandrina García— y hoy aboga
por la liberación de presos políticos listados sin orden ni concierto.

Adagio
El performance anticastrista de Rodiles y Calzón incluye las técnicas
clásicas de guía y apoyo, así como el levantamiento mediático: cartica
abierta a Raúl Castro, piruetas con el arte posaúrico de Tania Bruguera
y hasta giros más delirantes, como llamar por teléfono a Ninoska Pérez,
el 14 de enero de 2015, para solicitar a la audiencia de su programa
radial que presionara al gobierno cubano al efecto de renovarle el
pasaporte.

Variaciones
Tales giros eran de esperar, pues entre los proyectos del Centro para
una Cuba Libre, que pervive desde 1997 y encabeza Frank Calzón, consta
el espectáculo de empinar en el Malecón de La Habana ocho papalotes,
cada uno con una letra, para alinearlos contra viento y marea formando
la palabra LIBERTAD.
Ahora Rodiles viene a Miami para someterse, junto con Ailer González, a
los análisis de laboratorio que aclararían si unos “misteriosos
pinchazos”, recibidos el domingo de represión antepasado, entrañan la
posibilidad de que, como soltó Calzón, the activists had been injected
with an unknown substance.
Los pinchazos se tornan así más misteriosos, porque Rodiles y González
acudieron al Medicaid anticastrista sin haber sentido malestar alguno al
pasar los días. Cabe dilucidar si la Seguridad del Estado ha logrado
entonces un arma biológica de efecto bien demorado, que sería la envidia
de la KGB y sus sucesores. Markov tuvo que ingresar de urgencia el mismo
día que lo pincharon con un paraguas en la pierna y Litvinenko empezó a
sentirse mal el mismo día en que presuntamente fue envenado con Polonio 210.
Luego de que la imagen post-operatoria de Rodiles no surtiera otro
efecto que recordar al Dr. Jack Griffin de la película The Invisible Man
(1933), las variaciones de Todos Marchamos se reducen a estadísticas de
marchantes y detenidos, las cuales generan el aburrimiento que resulta
de que toda tensión prolongada es falsa, aunque se trate de amenizar con
máscaras de Obama o imágenes de Halloween. Las leyes del espectáculo
reclaman algo espectacular, como esa “sustancia desconocida” alegada por
Calzón.

Coda
Y como tampoco aparece el muerto sin cabeza ni el Jan Palach cubiche que
se pegue candela en la Plaza de la Revolución, el clímax coreográfico se
da con zombies. Ni siquiera hace falta que los análisis de laboratorio
arrojen que Rodiles y González fueron inoculados con veneno de
serpientes raras criadas en finca del comandante Guillermo García, quien
por algo dijo hace poco que “las ideas de Fidel son del más allá”. Para
los análisis de farándula basta con que Calzón insinúe, Rodiles vocee y
la claque se alborote.
Esa coreografía encierra el mismo delirio de grandeza que anima la
mitología exiliar de los asesinatos de Laura Pollán y Oswaldo Payá, como
si hubieran sido tan peligrosos al régimen que valía la pena matarlos
por marchar con gladiolos y recoger firmas sin consecuencias más acá de
la algarabía en los medios afuera.
No en balde Rodiles arguyó en su carta abierta a Raúl Castro —que como
toda pieza del género no se escribe para que el destinario lea, sino
para que el remitente se dé bombo público— el temor de la dictadura a
las verdades que iba a soltar en la Cumbre de Panamá si le renovaban el
pasaporte.
Así, la dictadura tiene garantizada más larga vida, porque el bando
contrario suple la falta de actores políticos con actores de las artes
escénicas que nos hacen pasar el rato.

Source: Rodiles y Calzón en “pas de deux” – Artículos – Opinión – Cuba
Encuentro –
www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/rodiles-y-calzon-en-pas-de-deux-324621

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