Ladies in White

Otra jornada onírica de abuso al derecho ciudadano
enero 20, 2016 12:16 pm·

Lawton, La Habana, Juan González, (PD) La barriada habanera de Miramar
fue y aún se mantiene como un espacio de belleza que en su momento
consagró el auge económico de la república imperfecta destruida por el
desastre totalitario. A pesar de tal desastre, la belleza se impone en
este espacio urbano hoy consagrado como zona primada para la instalación
de embajadas, negocios corporativos y espacio residencial de aquellos
que resultaron beneficiados con el primer reparto hecho por el líder
histórico del desastre nacional, entre los más destacados miembros de la
banda armada que lo instaló en el poder absoluto.

Luego de cumplir con el deber profesional y ciudadano de ser testigo de
la marcha dominical de las Damas de Blanco en la 5ta Avenida y el Parque
Gandhi. Luego de presenciar el resumen de la actividad bajo los jagüeyes
del Parque Gandhi y escuchar y tomar nota de las interesantes
intervenciones que allí tuvieron lugar, me retiré en compañía de uno de
los activistas más representativos con que cuenta la oposición pacífica
interna en Cuba, me refiero a Alfredo Guillaume, que es para todos, “el
Viejo Alfredo”.

El Viejo Alfredo, con sus 88 años constituye uno de los ejemplos de
consagración a la libertad más hermosos de que haya tenido noticia hasta
hoy. La difunta Laura Pollán lo distinguió siempre y así, goza del
cariño y el respeto de todos los que con él compartimos su entusiasmo y
dadas las limitaciones lógicas de su avanzada edad, tratamos de apoyarlo
y protegerlo. Recuerdo haber escuchado: “¡Oye! Cuida al viejo y déjalo
cerca de su casa…”, por supuesto que fue una de las valientes mujeres de
blanco, que como ya es costumbre, le cuida y trata de mantenerlo a salvo
en la medida de lo posible, de tanto vil al acecho.

A la altura de la confluencia de las calles 7ma y 28, se nos encimó un
carro patrulla de la llamada Policía Nacional Revolucionaria (PNR) en él
venían tres uniformados y un elemento vestido de civil que no se
identificó, me arrestaron sin informar por qué era el arresto. Me
esposaron y me introdujeron en el vehículo y fue entonces, que el Viejo
Alfredo se hizo sentir. Gritaba y agitaba el bastón como un molinete:
“¡Yo estoy con Johnny! ¡Arréstenme! ¡Vivan los Derechos Humanos! ¡Vivan
las Damas de Blanco! ¡Abajo la dictadura! ¡Coño, estamos juntos en esto!”.

Temí lo peor porque Alfredo no se callaba. Empuñaba el bastón e
increpaba a los represores. Parecía que algo se había adueñado de él y
avanzaba sin miedo hacia los represores, que comenzaron a mirarlo con
malos ojos, les dije: “Tiene 88 años, casi no se puede tener en pie, yo
soy el objetivo, no le hagan caso y llévenme ya. Si hay en ustedes algo
de humanidad y decencia, ¡déjenlo y vamos!

Me esposaron con las manos a la espalda y así me condujeron hasta el
Centro de Detención de PNR, Vivac de Calabazar, ubicado en esta
localidad habanera. La higiene de este sitio es deplorable. Sucio y con
peores olores, parece un corral de cerdos. Al menos allí encontré buena
compañía. En una de las literas y con la mejor y la más expresiva de las
caras de aburrimiento que conozco, encontré a Claudio Fuentes Madan, el
artista de las cámaras y los lentes de Estado de Sats.

-¿Desde cuándo estás por acá?-pregunté.
-Me agarraron temprano en la mañana cuando salía de casa. Siempre
primero te llevan a una estación de policía, pero esta vez fue diferente
y me trajeron para acá.

La armonía y la buena vibra del encuentro duró poco. Dos uniformados
vinieron por mí. Fui conducido a una estancia en presencia de una mujer
uniformada con grados de teniente coronel. Como es costumbre entre
personas que cumplen órdenes que la humana decencia reprueba, de primera
instancia eludió dar su nombre.

Me notificó que ocuparía la cámara fotográfica, dos memorias USB y un
trípode de mi propiedad. Le expuse que la detención era arbitraria, al
igual que la ocupación. Que ambas se produjeron en abierta violación
incluso de las leyes arbitrarias vigentes. Que legalmente la “ocupación”
de pertenencias no era más que un simple delito tipificado de Robo con
violencia, mientras que la detención fue un secuestro, ya que tuvo lugar
en circunstancias ajenas a los procedimientos legalmente constituidos.

Solo por hacer gala de la impunidad que ampara a los oficiales y
servidores de la policía Seguridad del Estado, cuando le dije que la
demandaría por arresto arbitrario y robo con violencia y solo para
demostrarme que su impunidad la pondría por encima de todo mal, aceptó
decir su nombre que según lo por ella declarado es, teniente coronel
Kenia María Morales.

Al cabo de aproximadamente tres horas y algo más de arresto arbitrario,
vandalismo y robo con violencia, fuimos liberados. El martes 19 de enero
presenté una denuncia en la fiscalía militar ubicada en la Avenida 31 y
calle 100 contra la teniente coronel Morales por arresto arbitrario y
robo con violencia. La denuncia y la crónica que os entrego no detendrán
los abusos ciudadanos, vandalismos, etc., pero les aseguró que los
abusos ciudadanos no conseguirán detener las crónicas y reportes que a
pie de obra, pongo a vuestra consideración.

j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González Febles

VÉASE: DOCUMENTO DE DECOMISO
primaveradigital.net/wp-content/uploads/2016/01/412_juan-gonzalez-febles-decomiso.pdf

Source: Otra jornada onírica de abuso al derecho ciudadano | Primavera
Digital –
primaveradigital.net/otra-jornada-onirica-de-abuso-al-derecho-ciudadano/

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