Ladies in White

Últimos días de esa cosa amorfa llamada “masa”
Haga lo que haga el gobierno cubano, los días de esa cosa amorfa, sin
cabeza ni ojos, que suelen llamar “masa”, están en sus finales. Y con
ellos, los mítines de repudio, las detenciones, los atropellos a las
Damas de Blanco y demás formas de represión
jueves, enero 29, 2015 | Rafael Alcides

LA HABANA, Cuba. -En las primeras elecciones del socialismo cubano, un
viejo dirigente comunista llamaba aparte a los electores de su barriada
y les indicaba por cual candidato votar. Provocador, como teníamos
confianza, le dije: “¿No quedamos en que las masas deciden?” “Sí, pero
hay que orientarlas”, me contestó él con picardía de entendidos mientras
detenía al siguiente elector para instruirlo.

Digo picardía de entendidos, porque aquel dirigente entendía que yo a
aquellas alturas debía saber de sobra que los ornamentos de la
democracia en el socialismo eran farsa, utilería. Totalitario al fin, si
algo teme el Estado socialista es a que la ciudadanía –“la masa”, como
la llaman quienes “la orientan”– pueda pensar. De ahí su miedo de toda
la vida al artista, al intelectual, aun a aquellos que pareciera honrar
con sus flores de papel. Y su miedo al individuo, al solitario. En Cuba,
para vigilarlo mejor, y además convertirlo en “masa”, hizo de repente
cooperativista del campesino al que le había dado dos caballerías de
tierra y lo puso a vivir siempre que pudo en comunidades de casas donde
pegados ventana con ventana pudieran observarse y oírse mejor.

Claro está, era un miedo que exigía no parecerlo. Aprovechándose de las
circunstancias políticas del momento (son los meses posteriores a la
invasión por Girón), se elaboran a la carrera los comprimidos “Dentro de
la revolución, todo; fuera de la revolución nada”, con cierto sabor
patriótico por fuera y mucha medicina soviética adentro.

Aunque al parecer elaborados para uso de los intelectuales, han sido
comprimidos de aplicación diaria en la vida de la masa. Obsérvenseles
cuando, argumentando que “el enemigo escucha”, se le prohíbe al cubano
hablar como no sea para elogiar a la revolución. O cuando, sin
consultarle, el gobierno declara guerras en las que participará el país
con decenas de miles de hombres o como cuando ahora mismo hace las paces
con el enemigo del minuto anterior, según el sorpresivo anuncio de Raúl
el 17 de diciembre del año pasado.

Ahora bien, después de este anuncio, que el pueblo ha saludado con
emoción, dichos comprimidos han perdido vigencia. O cabría pensarlo.
Mas, la lógica y las razones del Estado socialista suelen no coincidir.
Sigue la prensa del exterior (la del país nunca habla de eso)
mencionando nuevas detenciones, mencionando operativos frente a las
casas a fin de que la disidencia no pueda asistir a determinados actos
contestatarios, y dando nombres de disidentes a los cuales se le ha
retenido el pasaporte o no se les ha habilitado de nuevo, temiéndose con
razón que pretendan devolverlos a su antigua condición de presos en la
calle.

Pero, ¿por qué? Cuando al fin, hará cosa de dos años, los dejaron salir
del país, el gobierno no se cayó. Luego entonces, ¿por qué este paso
atrás?, ¿y además, por qué ahora, en este momento, cuando ya no podría
seguirse invocando el socorrido y cansón sonsonete de la plaza sitiada?
¿Es que existen en el país dos gobiernos, o dos corrientes de gobierno
coexisten alternándose de domingo en domingo o, acaso, por qué no, un
gobierno de día y otro de noche, como los dioscuros?

No somos tan helénicos, aunque todo puede suceder en un gobierno lleno
de secretos.

En todo caso, haga por ahora el gobierno lo que haga, los días de esa
cosa amorfa, sin cabeza ni ojos, que en privado los dirigentes del
gobierno suelen llamar “masa”, están en sus finales. Y con ellos, los
mítines de repudio, las detenciones, los atropellos a las Damas de
Blanco y cuanta forma de represión ha sido hasta hoy práctica común del
gobierno.

Pues con la ratificación de los Pactos de la ONU –acto sin el cual como
precondición para los Acuerdos anunciados el 17 de diciembre de 2014
Obama se habría convertido en un súper generoso papá Noel de Raúl
Castro–, entrarán los disidentes, al fin, por fin, en posesión de los
derechos que le permitirán dedicarse sin interferencias del gobierno a
la organización de partidos políticos y del conjunto sociedades,
colegios profesionales e instituciones todas imprescindibles en una
sociedad civil democrática. ¿Por qué? Porque en esa capsulita que son
los Pactos –razón por la cual el gobierno no los ha querido ratificar–
está contenido todo cuanto se necesita para articular una democracia
donde el ciudadano pueda entrar en un colegio electoral y votar con
decencia, sin que lo “orienten”.

Source: Últimos días de esa cosa amorfa llamada “masa” | Cubanet –
http://www.cubanet.org/opiniones/ultimos-dias-de-esa-cosa-amorfa-llamada-masa/

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