Ladies in White

¡Abajo el embargo!
JOSÉ PRATS SARIOL | Miami | 21 Mayo 2014 – 9:02 am.

El fin del embargo debe llegar con el del castrismo. Acabar solo con el
primero sería prolongar la pesadilla que es el segundo.

Un grupo de influyentes estadounidenses, unidos a poderosos círculos
comerciales, aparecen en los titulares como “más de 40 personalidades”
que abogan por el relajamiento del embargo, mediante órdenes
presidenciales que burlarían al Congreso.

Hace unos días, un probable candidato a gobernador de Florida, el ahora
demócrata Charlie Crist, afirmaba —parece un hombre de oportuno sentido
común— que el longevo embargo de 53 años debe levantarse. Sus
declaraciones, además, aparecen adornadas con el anuncio de un viaje a
La Habana este verano.

¡Qué bien! ¡Excelente gestión! Porque es obvio: la abrumadora mayoría de
cubanos y cubanoamericanos deseamos el fin de la anormalidad. Estamos
por el cese definitivo de las causas que lo impusieron, de los causantes
de que aún sobreviva. Junto a cualquier persona que sepa o se interese
por los destinos de nuestro país —con un mínimo de amor al prójimo,
aunque no sea cristiano—, los cubanos de dentro y de fuera abogamos
porque pase a la historia, es decir, al pasado.

“¿Usted está a favor del embargo?” —me preguntó un colega en una
reciente conferencia en San Francisco.

“¿Cómo se le ocurre semejante barbaridad?” —le contesté airado.

Aunque enseguida le aclaré —los equívocos abundan— que no existe
consenso acerca de lo que significa, porque quizás lo primero es
bautizarlo como Jano, el dios de la mitología romana con dos caras
mirando hacia ambos lados de su perfil.

Su perfil más evidente para los cubanos es el embargo —aquí si cabe
llamarlo “bloqueo”— impuesto por la dictadura. Por ejemplo: El
unipartidismo y la elección por escalones, de modo tal que para la
Asamblea Nacional del supuesto Poder Popular no hay elección directa;
como tampoco para el cargo de presidente o para el Consejo de Estado. A
lo que se añade que nosotros, los cubanos exiliados que mantenemos a la
Isla con la entrada de divisas —entre remesas, viajes, paquetes y
financiaciones de cuentapropistas— no tenemos derecho a votar ni
siquiera para un infeliz, anodino delegado de circunscripción.

En escueto enunciado: El bloqueo que significa la actual Constitución
del país, hecha a la medida totalitaria, tan piramidal como la de 1976
que calcaron de la Unión Soviética, remozada años más tarde con colorete
martiano.

Supongo que las 40 personalidades, los de la Cámara de Comercio y
Charlie Crist, hablen de derrocar para siempre esta muralla, al igual
que el presidente de Uruguay —José Mujica— en su reciente entrevista con
Obama, de la que salió muy ilusionado respecto del fin del embargo;
desde su saludable honradez y peligrosa austeridad, aún embarrada —hasta
donde se lo permiten las leyes democráticas de su país— de guerrilla
guevarista.

La cara del dios bifronte que mira hacia adentro de Cuba tiene —para no
cansar con un inventario— un bloqueo que pasa por cada uno de los
derechos humanos, según evidencias denunciadas una y otra vez, año tras
año, hasta la más reciente paliza a las Damas de Blanco o la detención
arbitraria de cualquier opositor a la élite militar.

La cara de Jano que nos toca a los exiliados —con estatus de ciudadanos
o residentes en cualquier otro país, pero tan cubanos como un recién
nacido en Yara— solo está abierta a nuestro dinero. Lo demás es paisaje,
promesa, posposición, sobre todo trampa. Trampa sin fe.

¿Entonces? ¿Qué es gritar ¡Abajo el embargo! en 2014, sin hacer la
grotesca historieta de su implantación hace más de medio siglo?

Jano era el dios de las puertas, los comienzos y los finales. Por eso le
fue consagrado el primer mes del año (que en español pasó del latín
Ianuarius a Janeiro y Janero y de ahí derivó a enero). Por lo que
—rompiendo la mitología populista en la que se ha convertido en 2014 el
llamado “imperialismo yanqui”— la solución está a la vista: eliminemos
las verdaderas causas de aquella medida punitiva. Pero las causas de las
dos caras de Jano.

Transparente y sencillo. Porque entonces pocos van a dudar de la buena
fe de los promotores. Nadie osará la ironía de suponer que no lo hacen
por amor al pueblo cubano, tan sufrido, tan en la pobreza espiritual y
material. Ningún analista será capaz de suponer un acto de hipocresía
mediática, detrás del cual se agazapa un suculento botín inversionista.
Tampoco habrá quienes aventuren que se trata de una acción poco
realista, a un costado de buenas intenciones.

¿Alguien es tan candoroso que supone relación entre independencia
económica e independencia política en un estado totalitario?, podría
preguntársele a algún “experto” del lobby antiembargo.

¿Acaso un próspero propietario uruguayo estaba libre de la dictadura
militar, de sus cárceles y torturas y desaparecidos?, podría
preguntársele a José Mujica.

¿Qué negociante obsesionado con ganancias fabulosas a corto plazo, no
sueña con tener mano de obra barata y dócil, funcionarios corruptos y un
país en vergonzosa indefensión, capaz de aceptar cualquier migaja?,
podría preguntársele a Charlie Crist.

Jano abre puertas, pero como tiene dos caras, no puede pasar si solo
abre la de un lado. Tiene que abrir dos puertas a la vez: la del final
del castrismo y la del final del embargo. Abrir una sola no sería el
comienzo de nada, apenas la prolongación maquillada de la misma pesadilla.

Source: ¡Abajo el embargo! | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1400655748_8676.html

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