Ladies in White

Yoani, Disidencia

Yoani: Venus abyecta

Dentro de un patriarcado blanco que ejerce control de las matrices

interpretativas y difusoras, Yoani Sánchez es una mujer que no admite

barreras

Justo J. Sánchez, Miami | 03/04/2013 10:02 am

Es subversión. Deambular y dibujar estampas de la cotidianeidad cubana

para enviarlas por Tweeter rompe las reglas. Veamos: Cuba es un país

agrícola, organizado de forma militar. Su primer mandatario es producto

cultural rural (Birán y Santiago de Cuba), su padre un gallego campesino

y terrateniente. El poder se transmite allí mediante nexos familiares.

Visten todos uniforme militar. La mujer en el proceso político mantiene

roles subordinados (Haydée Santamaría, Melba Hernández desde el Moncada

y Celia Sánchez con Vilma Espín en la Sierra).

Yoani Sánchez es alteridad radical. ¡Es mujer independiente en punto de

vista y espacio! Dentro de un patriarcado blanco que ejerce control de

las matrices interpretativas y difusoras, es ésta una mujer que no

admite barreras. Grandes figuras femeninas han mantenido diarios: Frida

Kahlo, Ana Frank, George Sand, Louisa May Alcott y Virginia Woolf, por

algunas nombrar. Mantener un diario público donde se registra una

historia alternativa, sin inflamación ni melodrama, ha podido abrir

brechas a la versión oficial a la que se suscribe Hollywood, los

oligopolios mediáticos, las entidades del capitalismo tardío y la

izquierda institucionalizada, ésa que ha perdido su filo crítico.

Produce escozor la Sánchez. Desde el Tercer Mundo escribe sobre un país

tercermundista, desmitificándolo. Nada produce mayor molestia al

"machangato" (término de Ileana Fuentes) que lo doblemente excluido

(mujer y disidente) establezca un foro para el diálogo. La conversación,

el intercambio es la antítesis del rapto autoritario. La misoginia se

irrita cuando se le revela tal cual, desnuda ante el mundo. La mujer

representa inclusión y pluralismo. La política de identidad se opone a

la estratificación férrea del militarismo hombruno.

Las huestes sudorosas de Brasil esperaron para protestar a gritos.

Algunos en Nueva York —según relata Coco Fusco en una lúcida nota—

hacían preguntas sobre la educación y la pública, logros de la

revolución. Se les hace difícil repensar los paradigmas. Cuando se vive

a base de camisetas del Che y fotos de Fidel abrazado con Mandela y

Allende, una voz disidente se asocia con la CIA o los viejitos

moribundos del Versailles. No se formulan objeciones a las

ideas de Yoani sino se especula sobre posibles mecenas. ¿Quieren

averiguar? Lean A Room of One's Own de Virginia Woolf. De paso, lean a

Luce Irigaray y a Julia Kristeva.

Para mentes simplistas, cualquier gobierno o líder que se erija contra

los que a mentiras fabricaron la guerra de e Irak es ya ipso

facto fuerza ilustrada. Si la que viene a pronunciarse contra esta

figura mesiánica barbuda es una mujer, menor credibilidad se le

confiere. Ninguno de sus interlocutores le dan el "usted". ¿Qué ha

sucedido? Fuera de los centros académicos, Yoani ha pasado a ser

"celebrity", la estrella del momento con la que todos se retratan. La

prensa la persigue y ya The Miami Herald ha indagado sobre el largo de

su cabello y su historia romántica. Lo próximo es el signo zodiacal. Los

medios de comunicación son esencialmente machistas y su misión es

entretener, servir como estupefacientes.

El proceso que comenzó en 1959 se llamó revolución, se encarnó en falo y

se vistió de militar. En la Plaza de la Revolución, el pueblo cubano se

acostumbró a ver obeliscos: micrófonos, Fidel, la estilizada estatua de

Martí y la torre-mirador. Tanto los Cuba-apologistas para tildarlos de

mercenarios como el exilio para otorgarles cinco minutos de fama, la

disidencia fue masculina. La Sánchez y las han roto el

esquema.

Las Damas marchan en comunidad enarbolando gladiolos blancos como

estandarte de paz. El pacifismo, el silencio y la mansedumbre cristiana

constituyen oposición a la militarización del esquema que a menudo las

agrede. Yoani emplea la tecnología para crear un ámbito de reflexión, un

colectivo (anatema para el machismo) donde hay apertura para participar

con comentarios. La reflexión no es como un falo que penetra con sus

verdades, es un vacío que tiene su propio misterio y dinámica.

El patriarcado cubano —si seguimos el análisis de Evelyn Reed— mantiene

las propiedades del capitalismo explotador y excluyente. Tal es la falsa

conciencia que la propia Yoani Sánchez aboga por el fin de un así

llamado bloqueo estadounidense. Olvida (1) el rechazo al modelo

económico yanqui que definió la revolución cubana, (2) la desigualdad y

exclusión que crea el capitalismo libre cuando hoy se lucha

en el Primer Mundo contra la concentración de capital en una minoría

plutócrata, (3) las barreras morales que puede usar un país para impedir

el comercio con otro, parte de la autodeterminación nacional y no

injerencia como lo califica la Sánchez, (4) el hecho que el bloqueo a

Cuba es un mito: es el mayor vendedor de productos

agrícolas a la Isla (comenzaron a un nivel de $340 millones alrededor de

2005 y en aumento desde esa fecha). Salen los barcos del puerto Fort

Lauderdale y se manejan en Cuba por la agencia Alimport, (5) con la

globalización llega la facilidad de comunicación y , con el

nuevo dinamismo asiático se ha creado una multiplicidad de actores que

aumentan y diversifican la oferta y bajan los precios. Pensar obtener

los términos más ventajosos en todo el universo comercial de Estados

Unidos (economía posindustrial y en déficit de exportaciones) es caer en

la falacia obsesiva y patriarcal de . Cuba, por otro lado,

vende en Norteamérica millones de dólares en material cultural como

cuadros, discos y giras artísticas de cantantes populares. Las remesas

familiares y viajes constituyen un porciento importante del Producto

Nacional Bruto isleño.

Pasó la era de Aleksandr Solzhenitsyn. No vino en rol profético sino

como "" disidente. Es una mujer de disciplina férrea. Para todos

resulta notable como salió del Cuarto Mundo y se enfrentó ecuánime y

lúcida a los medios de comunicación hostiles, las protestas y los

comentaristas que a la caza andaban tras contradicciones. Tuvo, por

supuesto, que hacer ajustes. Mantiene un horario de jefe de estado con

atletismo y empeño, escasos en aquel país. Su personaje está bien

perfilado: sencilla al vestir, lenguaje accesible, hablar pausado,

directa y sin artificio. Hay en Yoani Sánchez una sonrisa y una

presencia escénica que mezcla el Caribe con el misterio, lo telúrico y

lo distante, la Gitana Tropical de Víctor Manuel y la Venus de Brassempouy.

Yoani Sánchez mantiene cierta distancia, es Venus abyecta, madre

desplazada que protege el territorio de su cría: el y comunidad.

Julia Kristeva nos explicaría que es éste un personaje radicalmente

excluido cuyo quehacer afirma la e identidad. Escapa la censura

en el ámbito etéreo de la Red. Su praxis es donde la racionalidad

práctica se desploma y se afirma la creatividad. Vive en el exilio

dentro de Cuba, sin abandonar el medio que describe. Es un superyó para

su amo señalando la fragilidad de la ley machista. Una Venus abyecta

circula en el desafío.

Justo J. Sánchez, licenciado por Harvard, ha realizado estudios de

posgrado en derecho, economía e historia de arte. Siendo profesor de

historia de arte, escribió para la casa de subastas Sotheby's. Fue

galardonado editor cultural en el neoyorquino El Diario/La Prensa. Ha

sido entrevistado por The New York Times, The Wall Street Journal y NBC

News con Tom Brokaw.

http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/yoani-venus-abyecta-283707

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