Ladies in White

IGLESIA CATÓLICA Y DICTADURA: ¿MEDIADORA O SIRVIENTA?
11-05-2010.
Jaime Leygonier
Periodista Independiente

(www.miscelaneasdecuba.net).- La supuesta mediación de los obispos
católicos para que cese el atropello a las es juzgada
con frialdad por la opinión pública como tardía, no espontánea y
maniobra de la Dictadura que quiso aparentar "no ceder a presiones" y
retirarse del problema que se creó reprimiendo a las damas, como por
complacer a la Iglesia.

A la entereza de esas señoras se debe el cese de los ataques, cese del
que el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, se atribuye el
mérito sin lograr credibilidad.

Por otra parte, mientras en La Habana el domingo 9 de mayo – Dia de las
madres en Cuba – 62 damas de blanco asistieron a la iglesia de Santa
Rita; en Banes, provincia de Holguín, una de policías uniformados
y de la Seguridad del Estado rodea cada viernes la casa de la Dama de
blanco Reina Tamayo.

Todo el fin de semana le gritan insultos obscenos, rechazan o arrestan a
todo el que pretende visitarla y le impiden así que junto a otras damas
de apoyo asista el domingo a misa y a la tumba de su hijo Orlando
, muerto en huelga de hambre por reclamar trato digno en la prisión.

Lejos de las cámaras de la prensa extranjera y la zona de embajadas, se
ensañan en la represión contra esta madre y sus familiares y damas que
la apoyan. Si la mediación de la Iglesia no alcanza a su iglesia
parroquial en Banes, se revela como pose publicitaria.

Genuina o no la mediación, alivia que el Estado disminuya sus atropellos
contra las damas y pone sobre el tapete el tema de las posibilidades de
la Iglesia para servir a la sociedad, si decidiera cumplir
consecuentemente una misión que es práctica internacional e histórica
de la Iglesia.

El general Raúl Castro y su camarilla de poder parecen arrastrar a Cuba
a la "solución rumana". – De hecho Raúl Castro gritó con entusiasmo al
marchar de Bucarest: "! Ceausesku es mi hermano!" días antes de que el
pueblo derrocara a ese genocida.

Es de desear que cualquier organismo pueda servir de mediador en Cuba en
caso de disturbios, revolución y vacío de poder, y como estructura para
canalizar ayuda a la población en tal desastre. ¿Podría esperarse ese
papel de la Iglesia – con autoridad y vínculos mundiales y tradición en
esos casos – o se invalidó para ello en Cuba de tan controlada que está
por la dictadura?

En Cuba la Iglesia medió en los frecuentes levantamientos armados en la
República de principios del siglo XX y ejerció su autoridad moral ante
conflictos sociales, como los crímenes de la dictadura de Fulgencio
Batista (1952-1958) y el ascenso del comunismo con durante
1959-60. Pero eran otra Cuba y otra Iglesia.

Reprimida por Castro, pareció a punto de extinguirse, sobrevivió como el
derrotado que espera, la dictadura fue acostumbrándola a la dependencia,
en los 90 hizo tímidas, pero útiles, declaraciones sociales, parecía
candidata a mediar en un cambio; por ello y la quiebra ideológica del
Régimen ganó entre el pueblo autoridad de la que carecía. . . y que
perdió pronto por defraudarlo.

Tuvo su clímax con la visita del papa Juan Pablo II en enero de 1997 y
desde el dia siguiente bajó cada vez más la voz y sin haber iniciado el
camino declaró que había llegado, calló ante los crímenes alegando que
su misión es únicamente evangelizar y por ello no puede tomar partido .

Finalmente aduló al Régimen con el que declaraba tener las mejores
relaciones y llamó a "conservar la paz y el orden" con el pretexto de
orar por el enfermo.
Un mediador necesita autoridad moral, debilitada en este caso por esas
actuaciones y omisiones y la falta de credibilidad de voceros como el
primado Monseñor Jaime Ortega cuya ambigüedad de declaraciones es
sencillamente indecente.
Imposible que nadie confié nada a alguien así. Cualquier actuación sería
de la Iglesia necesita deshacerse de este personaje lamentable.

El mediador tiene forzosamente que ser confiable; libre, independiente
de las partes en conflicto, lo cual esta lejos de una Iglesia sujeta por
el totalitarismo, sin solvencia, puesto que sus fieles carecen de
capacidad económica para mantener el culto y los templos.

Depende de donativos de la Iglesia desde el extranjero: donaciones que
dependen de la voluntad del Estado, y además vive amenazada de arresto
masivo.

Porque permanece vigente la antigua orden de Fidel Castro de que a su
muerte o en caso de guerra y disturbios todos los sospechosos de
disidencia sean arrestados, incluidos todos los curas, orden que ya
aplicaron en 1961, cuando el desembarco anti – castrista en Bahía de
Cochinos; en 1962, cuando la Crisis de los Cohetes; y, en menor medida,
en 1994, cuando "El Maleconaso"(ocasión en que no arrestaron a todos ni
al clero como en las anteriores).

Ni la Iglesia ni los diplomáticos aluden a esa orden que en un acápite
ordena, en caso de peligrar el poder, masacrar a los arrestados – a lo
cual aludió el general Raúl Castro cuando en discurso afirmó: "No habrá
ningún cambio y, si lo hubiera, ellos(los opositores) no vivirán para
verlo".

El Régimen se jacta de que su Seguridad del Estado espía, penetra y
controla "desde arriba" a toda asociación, y la experiencia dice que es
cierto; ¿Habrá descuidado esa labor con la Iglesia católica? Es notable
que la propaganda en 50 años de atacar a la religión no señaló jamás ni
una falta particular de un sólo clérigo.

De suerte que o fuimos bendecidos con un clero del que ninguno de sus
miembros dio el menor motivo de escándalo durante 50 años o el Estado
anota – o filma – calla, y chantajea al infractor, según práctica
habitual de todos los órganos de espionaje del mundo.

Requisito del mediador sería el que desde una posición de neutralidad
proteja nuestro interés nacional. Al ser la Iglesia internacional y ser
extranjeros muchos de los religiosos en Cuba, podría alcanzar ese
requisito, si no se mostrara alineada con la política del Gobierno
español de apoyar a la dictadura en Cuba por intereses mezquinos.

Existe pues el peligro de que la Iglesia, no desde el Arzobispado de La
Habana sino desde el Vaticano, respalde en Cuba intereses extranjeros
antinacionales.
La decadencia galopante de la dictadura debilita cualquier "lealtad" por
amenaza o conveniencias, de suerte que el aliado o sometido de hoy
puede, y aún necesita, procurar el cambio liberador, pero mientras "la
fe no sea manifestada por las obras" ?merece confianza la actuación del
clero?

Burlándose de la declaración de Monseñor Jaime sobre "su mediación", un
católico afirma: "El problema de este caballero es que no se apresuró a
salvar a las damas, esperó semanas; no galopó en corcel sino fue en
carretón, y ahora quedó en dudas si salvó a las damas o salvó al dragón".

Al observarle que como católico hacia una broma poco caritativa para con
su arzobispo, respondió: "No creo que me falte caridad para callar sobre
Monseñor Jaime, es que tengo caridad para con 11 millones de cubanos, y
las dos no pueden estar reñidas."

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=27673

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