Ladies in White
Réplica a Palabras Ofensivas de la Mesa Redonda Celebrada el 22 de Diciembre del Año 2005
2006-01-18

El jueves 22 de diciembre del pasado año, se llevó a efecto una mesa redonda donde se emitieron una serie de insultos contra mujeres indefensas. Queremos aclarar que no hemos hecho pública esta carta réplica por respeto y amor a la familia en tiempos navideños, aunque la gran mayoría de  nosotras la soledad y la lejanía de nuestros seres queridos se hicieron latente.

La periodista Arleem Rodríguez al referirse a Las como las Damas de Verde, sin darse cuenta nos ha dignificado porque el color verde significa la esperanza, como verde es la sabia que corre por las plantas dándoles vida.

Sin , lo más doloroso es la alusión agresiva y llena de odio de esta periodista, de la cual desconocemos si ha concebido alguna vez en su vientre, de involucrar las palabras de la líder argentina Hebe Bonaffíni que, según ella, “alguien” que había leído la comparación que hizo Roger Noriega de Las Damas de Blanco con las Madres de La Plaza de Mayo, dijo a la Sra. Bonafini y citamos textualmente:

“A las Damas de Blanco en Cuba se les compara con las Madres de la Plaza de Mayo por sus pañuelos blancos en la cabeza.”
“Entonces Hebe se viró rápidamente  y replicó: “primero voy a decirle que la Plaza de Mayo está en Argentina y en ninguna otra parte. Nuestro pañuelo blanco simboliza la vida, mientras que estas mujeres de la que usted me habla simbolizan la muerte.”

Respetamos y sentimos como nuestro el dolor del pueblo argentino y los familiares de los desaparecidos a manos de la dictadura. Admiramos el tesón y la valentía de estas mujeres, ni aun si la Sra. Bonafini hubiese emitido semejante ofensa sería en vano, porque no cambiaría  nuestra consideración y aprecio hacia ellas, mujeres dignas y valientes.

A pesar de todo, nosotras como muchas de las madres, esposas o hijas de los presos políticos y de conciencia, en el caso de condenados a largas penas de cárcel en la Primavera Negra del Año 2003 ya pasamos a la historia de nuestra sufrida patria, pesele a quien le pese, ya sea en la retórica gubernamental como mercenarios o como luchadores por los y la de expresión ante el mundo.

Ninguna de nosotras ha ofendido los familiares de los cinco presos cubanos en cárceles norteamericanas. Ninguna de nosotras les ha nombrado con calificativos o epítetos ofensivos y de doble lectura. Pensamos que son seres humanos que padecen y sobre toda barrera ideológica, madres que han llevado nueve meses en sus entrañas a estos hombres encarcelados. Madres que vieron dar sus primeros pasos, velado sus enfermedades, reído  sus primeras ocurrencias y llorado su encierro y la distancia que las separa de sus hijos o esposos. Niños que han quedado sin el calor de sus padres.

Quisiéramos que alguien les explicara a nuestros hijos el mito de los supuestos mercenarios, que entendieran sin remilgos que  sus padres o abuelos morirán en prisión bajo condenas más largas que las de  muchos asesinos, que les hicieran comprender que el desarraigo familiar es necesario y que nosotras sus madres o abuelas somos seres satánicos y de las tinieblas y que merecemos morir quizás en la hoguera como en tiempos de la inquisición.

Ustedes, señores periodistas, no piensan que nosotras solo deseamos la libertad de nuestros hombres, en su gran mayoría de edades avanzadas y enfermos. Tres años casi de castigo para nuestras familias, cargando jabas y transitando largas distancias hasta con hijos pequeños enfrentando las carencias del y el desconocimiento del terreno lejos del hogar.

¿Si recibimos ayuda?….quién o quienes no reciben ayuda económica en Cuba de una u otra forma. ¿Quién en La Mayor de Las Antillas no ha de recibirla? Pensamos que esa respuesta tiene muchas aristas en momentos que el Gobierno cubano está volcado en la batalla contra el robo y el desvío de recursos. Puede que existan personas en la isla que no necesiten remesas o ayuda porque tienen otra forma más directa y sustanciosa de resolver sus necesidades al alcance de la mano.

Queremos libertad para los nuestros y se nos considere como seres humanos no como ratas, se nos considere cubanos porque nacimos bajo el mismo cielo y amamos la misma bandera. Queremos Cambio, sí, pero no con o con guerra, queremos cambios para nuestro país de forma pacífica, sin odios y venganza. Queremos seguridad para nuestros hijos, no marginación u opresión y vigilancia constante. Basta ya de palabras ofensivas, nuestros ancianos, jóvenes y niños,  ven televisión y se atemorizan. ¿Qué buscan? Una desgracia, que alguien nos golpee hasta matarnos a la vuelta de una esquina o lo que es peor lo hagan con nuestros hijos; el fanatismo es malo señores, hasta en el amor a Dios.

Si los periodistas de la Mesa Redonda se detuvieran a pensar en las palabras ofensivas contra mujeres y familiares de presos políticos, dichas cual libreto de teatro, estamos seguras que los resultados no serían satisfactorios. De lo contrario su valoración como hombres o mujeres de la prensa al servicio del pueblo dejaría mucho que desear. No todo el mundo aplaude o ríe de corazón estas ofensas, en su gran mayoría lo hacen porque no tiene más remedio y quieren salvar su pellejo o conservar su puesto de trabajo o quien sabe “su jabita”.

El pueblo cubano es chistoso y dicharachero por excelencia, características tan buenas como nefastas. En grado positivo ha servido para  palear 46 años de escasez  y miseria. ¿Estarán exentos los señores de la Mesa Redonda de motes, chistes y comparaciones. Tal vez los han escuchado o tal vez no. O mejor dicho no han querido escucharlos, se han hecho “los  suecos o de la vista gorda”.

Pero no vamos a ser nosotras quien tiremos la primera piedra o se lo hagamos saber, la burla y la humillación no se paga con la misma moneda porque quedamos en el mismo plano.

Lo que si queremos dejar bien claro es que no representamos la muerte; somos madres y nuestros vientres han fructificado en más de una ocasión. También dejemos por sentado que en el año 2005 muchas de nosotras no hemos tenido un solo centavo para comprar alimentos a nuestros hombres, por tanto, no entramos en las finanzas de los 14.4 millones de dólares a la disidencia cubana, tan solo recorran la Isla y por curiosidad visiten los hogares de los  “mercenarios”, miren dentro de sus refrigeradores. No realicen periodismo de buró o de , investiguen, pregunten, indaguen, observen.

¿O es que acaso no tiene entera libertad para hacerlo?

Hay algo muy importante que quisiéramos dejar por sentado, las lágrimas no tienen color, y hemos derramado muchas.
Sin más,
Elizabeth Lucrecia Pruneda, esposa del sindicalista Pedro Pablo Álvarez Ramos, condenado a 25 años de prisión,  y Beatriz del Carmen Pedroso, esposa del periodista Julio Cesar Gálvez Rodríguez, condenado a 15 años.
Actualmente los dos en el Combinado del Este de La Habana.

 

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